Aprender jugando, a su propio ritmo
Una guardería familiar en Cutler Bay donde cada niño es conocido por nombre.

How we see children
En Miriam Cardoso Family Day Care Home, los niños aprenden mejor a través del juego. La exploración y las experiencias apropiadas para su edad guían cada día en nuestro salón. Respetamos el ritmo y las necesidades individuales de cada niño, desde los 3 meses hasta los 4 años. Con más de 10 años de experiencia, trabajamos en colaboración con las familias para apoyar el desarrollo y bienestar de cada pequeño.
Nuestra capacidad para hasta 12 niños nos permite conocer a cada uno de ellos de cerca. Los maestros se sientan a la altura de los ojos y siguen la curiosidad del niño. Los materiales son sencillos: bloques, libros, agua, arena y objetos para clasificar. Cada día fluye entre el juego libre, las comidas y el descanso, con el ritmo de los niños como guía.
Contamos con más de 10 años de experiencia cuidando niños en un ambiente estimulante y familiar. Nuestra capacidad para hasta 12 niños nos permite trabajar de cerca con cada familia. Si tienen preguntas sobre licencias, capacitación del personal o estándares del programa, pueden consultar directamente con nosotras.

What you notice in practice
Los maestros se agachan al nivel de los ojos del niño. Escuchan antes de hablar. Siguen la curiosidad del niño en lugar de apurarla. En grupos pequeños, cada niño recibe atención real. Respetamos el ritmo y las necesidades individuales de cada uno.
Las salas son espaciosas y ordenadas. Los materiales son de madera, tela y colores suaves. Las actividades se organizan por rincones: lectura, construcción, arte. El día tiene tiempo para el juego libre y el descanso. Los niños eligen mucho dentro de una rutina predecible.

How we work with families
Al final del día, compartimos lo que su hijo hizo: una torre que construyó, un amigo con quien jugó, lo que comió. Las preguntas se responden durante la recogida o cuando las familias las traigan. Cada niño se siente querido y como en casa aquí.
Los primeros días son tranquilos. Los padres pueden quedarse un rato, llamar para saber cómo va, o pasar antes de la hora de recogida. Ajustamos el ritmo según lo que el niño necesite. Poco a poco, la rutina se vuelve familiar.